| Un
día decidimos que queríamos conocer el mundo, pero sin prisas,
viviendo despacio. Ese día decidimos comprarnos un velero y navegar.
Podíamos
haber comprado un barquito pequeño, sólo para los dos.
Pero nos
habría faltado algo: gente con quien compartir nuestra historia;
por eso en el Alea hay dos camarotes listos para recibir a otros viajeros,
navegantes, soñadores, amigos...
Vamos a dar
vueltas por el mundo- tal vez un día completemos el círculo-
así que si quieres saber dónde estamos tendrás que
seguirnos la pista con el mapa mundi en las manos.
Allá
donde estemos nos encantará recibirte a bordo.
Sólo
necesitas dejar las prisas en casa y hacer la mochila.
El mar nos
espera
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